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¿Por qué hay flúor en el agua potable?

Cuando una persona va al médico, ya sea para hacerse un chequeo general, porque le ocurre algo, o bien porque desea llevar una vida saludable, la mayoría de los profesionales de la salud coinciden en una recomendación: se debe beber al menos 2 litros de líquido al día.

Y dentro de las bebidas, el agua es la más indicada, debido a que no solamente no posee calorías ni contraindicaciones, sino que además ayuda a hidratar la piel, optimizar la capacidad intelectual, aliviar dolores de cabeza mejorar el sistema digestivo y lubricar las articulaciones, previniendo problemas óseos.

Por suerte, en los últimos años, empresas como Vitalis, han contribuido a la salud de la población, poniendo a disposición el servicio de alquiler de dispensers para hogares, oficinas y establecimientos públicos, facilitando el consumo de agua.

Sin embargo, existe un asunto que envuelve al agua potable que ha traído controversias a lo largo de al menos seis décadas, trayendo preocupación a ambientalistas y científicos en el mundo entero. Estamos hablando de la presencia de flúor.

¿Qué es la fluoración del agua?

Es el proceso por el cual se le añade flúor al agua potable, en el marco de una política sanitaria que tiene como objetivo prevenir las caries y mejorar la salud dental de la población en general.

Al colocar flúor de manera controlada en la red de abastecimiento pública, los gobiernos se aseguran que disminuyan los casos de problemas odontológicos. Sin embargo, la cantidad debe ser regulada a fin de evitar el daño de los tejidos de la boca, conocido como fluorosis dental.

Esta enfermedad provoca la aparición de manchas en las piezas dentales, así como sensibilidad e inflamación de encías.

¿Cuándo se implementó?

En la década del 40, la Organización Mundial de la Salud, luego de llevar a cabo estudios de campo en los Estados Unidos, comprobó la eficacia de la presencia de flúor en el agua potable para mejorar la salud odontológica.

A raíz de estos descubrimientos, fijó un valor recomendado de fluoruros de 1,5 miligramos por litro como máximo.

En la Argentina, en el año 1975 se sancionó la Ley Nacional 21175/75 que establece la provisión de sales fluoradas por parte del Estado Nacional a las provincias que cuenten con plantas potabilizadoras, a fin de que las utilicen en su justa medida, colocándolas en la red de abastecimiento pública.

Opiniones adversas

Este procedimiento no es aceptado por algunos países, debido a que consideran que podría ocasionar efectos negativos en la salud, fomentando la aparición de enfermedades del sistema inmune o incluso cáncer.

Sin embargo, en los lugares en donde no se admite la fluoración del agua, se incluye flúor en alimentos como sal o leche, para lograr los mismos objetivos: cuidar la salud bucal de los pobladores.

Si tenés dudas sobre las consecuencias del consumo de flúor, podés consultar con un profesional sanitario, quien te ayudará a ver más en detalle los beneficios y desventajas de esta técnica.

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